Entrevista a Fernando Rodríguez, director del Centro de Cine

martes, 10 de noviembre de 2015 
Imagen de Entrevista a Fernando Rodríguez, director del Centro de Cine
Conozca más en esta entrevista a Fernando Rodríguez sobre el momento que vive el cine costarricense. Realizada por la Oficina de Prensa del Ministerio de Cultura y Juventud
Por Oficina de Prensa Ministerio de Cultura y Juventud
El trabajo de la cinematografía nacional se proyecta con un enfoque que el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (CCPC) apoya a través de varias iniciativas. Una de ellas es el actual programa “Preámbulo”, una introducción a lo que será la nueva Cinemateca Nacional; el Festival Internacional de Cine CRFIC 2015 que se realizará del 10 al 18 diciembre próximo; además del Fondo para el Fomento Audiovisual y Cinematográfico El Fauno que tras convocar a productores de cine y televisión para acceder a recursos financieros (recién se anunció los proyectos ganadores).
 
Con esa toma panorámica actual, resulta conveniente retroceder la cinta y regresar al siglo pasado para dar un vistazo a la historia. Inició en 1914, con las primeras tomas que se registran, del traspaso de poderes entre los presidentes, Ricardo Jiménez Oreamuno y Alfredo González Flores. Y volvió a rodar con la producción El Retorno, de 1930.

Hoy, los rodajes se hacen más recurrentes  y poco a poco, las producciones nacionales van cruzando el umbral de lo quimérico, para convertirse en una constante en las salas de cine nacional. Aún se conservan frescas en la memoria producciones como Caribe (2004), Cielo Rojo” (2008), Gestación (2009), y A ojos cerrados (2010).

A ellas se suman la reciente Maikol Yordan – De viaje perdido (2014), de Miguel Gómez, que abarrotó salas de cine y se posicionó como una de las películas más vistas en la historia del cine nacional. O el más reciente triunfo para el séptimo arte nacional, con la premiación a Mejor Película en el Festival de Cine de Santander en Colombia, a la película Presos (2015), de Esteban Ramírez, aún antes de llegar a las carteleras nacionales.

Para ponerle pausa por un momento al movimiento de la gran pantalla y analizar la actualidad de la producción cinematográfica actual, la Oficina de Prensa del Ministerio de Cultura y Juventud, conversó con el director del Centro de Cine, Fernando Rodríguez, para dar a conocer la labor que realizan los 14 funcionarios que componen esta institución del MCJ, quienes dividen su tiempo en las producciones audiovisuales propias de la institución, labores administrativas y la logística para los productores audiovisuales independientes.

¿En qué estado está el cine costarricense?

Es incipiente, todavía no es una industria como tal, nos falta incentivar aún más el consumo local. Aunque hay fenómenos de películas que han motivado la afluencia masiva de espectadores a ver producciones nacionales; pero, debemos hacer un análisis antropológico o sociológico, para que no sean solo fenómenos, sino constantes. Para que, ya sea que tengamos cine comercial, cine arte o cine de autor, sepamos quien lo produce y las prácticas de consumo. 

Debemos ir definiendo nichos y dentro de esos nichos vamos definiendo la industria y para construir esa industria debemos estimularla desde el Estado. Porque si no se ve el producto como un producto cultural, entonces no estamos generando nada para la identidad de la Nación, o para lo que el arte mismo significa, el cine visto como un arte y no como un negocio.

Aun así, considero que falta mayor empuje a la hora de contar las historias, esto no lo digo como director de la institución, sino como dramaturgo y consumidor de cine nacional. La forma de contar las historias, los guiones y lo que se escribe para cine, debe tener ciertas características básicas para que atrape, la acción dramática. En algunos casos parece que falta análisis para que tenga las claves de la línea argumental de una historia, que no es más que una serie de requisitos que hacen que la gente no se mueva esperando a ver qué va a pasar.

Para ello, me interesa propiciar encuentros entre cineastas y dramaturgos nacionales para generar una dinámica más participativa.

¿Desde la perspectiva estatal, se considera al cine como una industria?

Se tiene que considerar como una industria. Si el Estado no considera el cine o cualquier otra actividad económica del país como una industria, tampoco está aportando al crecimiento. No nos podemos aislar de la necesidad de que todo producto, tiene que comercializarse para que el país subsista.

De alguna forma el error que hemos tenido como país en general, ni siquiera solo en el tema artístico o en el cinematográfico, es considerar que la pequeña o mediana empresa no es importante. La parte económica, nunca se puede separar de cualquier producto y el Estado tiene que ser consciente de eso, aún tenemos que articular todos los esfuerzos posibles para dar mayor ayuda a los emprendimientos.

¿Hacia dónde considera que apunta la cinematografía nacional?

El cine nacional no apunta a algún lado específico, pero esto es absolutamente normal. Hay períodos en cualquier historia cinematográfica; se puede notar en el cine “hollywoodense” o en el cine mexicano.

En nuestro caso, lo más importante es que se está volviendo una constante generar obras de ficción con la intención de comercializarlas; también hay mucha fuerza en la parte documental, lo cual es también una tradición del país.

¿Cómo se puede entender el cine nacional?

Es un arte y una industria en crecimiento. Todavía estamos buscando el tipo de cine que nos pueda convenir, si es que existe. Así como en la filmografía del mundo no existe una tendencia de un cine particular, no se puede decir que nosotros la tengamos. No se puede decir, por ejemplo, que Estados Unidos como nación, sea Hollywood; hay esfuerzos aislados, como el  cine de San Francisco, que llevan a cabo cineastas calificadísimos, sin el apoyo de la industria de Hollywood, que es solo una parte, destinada al entretenimiento.

¿Debe el cine nacional responder a una identidad o ser genérico para lograr una mayor internacionalización?

La identidad no está en ninguno de esos lados, yo no puedo tratar de buscar la identidad como un fin en sí mismo; la identidad surge incluso fuera de los cineastas, lo que quiero decir es que ahí es donde es importante la labor del Estado, lo que tampoco significa forzarla o implantar una línea. Pero al menos allanar el camino para que la participación sea tan diversa que empecemos a encontrar una identidad. Es un tema muy complejo que tiene que ser analizado desde distintos ámbitos.

En primer lugar, hay que preguntarse qué es lo que querríamos lograr como país, a través de la proyección de nuestras películas, fuera de nuestras fronteras; si nos interesa enfocar la naturaleza o la vocación pacífica, por ejemplo. Segundo, para qué querríamos buscar ese enfoque.

Las tendencias mundiales nos absorben, por ejemplo la película brasileña, “Ciudad de Dios”, de Fernando Meirelles, se realizó con niños de la calle. Eso demuestra que el director no precisa de tener actores profesionales para hacer su rodaje, precisa de una muy buena historia que contar y de cómo contarla. Además del apoyo estatal. Pero esas tendencias mundiales son solo eso, tendencias; lo cual no quiere decir que para cada película se necesite actores ‘amateurs’, los intérpretes que se incorporen, dependerán de la historia que voy a contar.

¿Qué hay de la percepción que del cine costarricense, generan en el extranjero las producciones nacionales? 

Eso se dará como un proceso, a lo largo de muchos años. Yo creo que existe una percepción constante eso sí, y es que el cine nacional a nivel técnico anda muy bien.

¿Cuál es el principal reto para el Centro de Cine para los próximos años?

La Cinemateca sin duda, porque genera todo esto que le he mencionado. Genera reflexión, creación de públicos, espacios de interacción, hasta servicios de postproducción. Una cinemateca moderna le brinda servicios, a todos, desde quienes trabajan hasta quienes consumen el cine.

Usted habla de una cinemateca como un eje de acción, casi un laboratorio para el cine nacional

Por supuesto, por eso es nuestro proyecto más ambicioso. La cinemateca da la interacción entre público y cineastas en una forma exponencial, porque hay salas de exhibición y desde ahí ya se crea público, entonces todos los trabajos que se hacen van a ser exhibidos y promocionados ahí. Los mismos cineastas podrán encontrar en la cinemateca, servicios de visionados de sus películas, en condiciones reales, para que puedan valorar temas como coloración o sonido.

Según informó el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, actualmente la institución realiza su mayor esfuerzo para que a finales de la actual administración, la construcción de la Cinemateca Nacional esté bastante avanzada.

El director del Centro de Cine indicó que una vez superados algunos factores externos, así como ciertos procedimientos administrativos, podría ser que la Cinemateca inicie su primera etapa en funcionamiento en 2018.
 
En una sala de cine en algún lugar de Costa Rica, hay uno o muchos costarricenses que se sientan por primera vez a ver una película nacional, o quienes lo hacen con regularidad; se emocionan al reconocer su acento, sus dichos y sus paisajes cotidianos. Desde esa butaca, logran verse a sí mismos como lo harían quienes nos ven desde una óptica extranjera. El cine nacional nos dibuja y poco a poco está ilustrando las identidades de Costa Rica.
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