Patricia Velázquez, entre Dos Aguas

martes, 02 de septiembre de 2014 
Imagen de Patricia Velázquez, entre Dos Aguas
La historia relata la vida de Nató, un niño de once años quien vive en el Caribe sur de Costa Rica y desea cumplir el sueño fallido de su hermano: ser futbolista y sacar a su familia de la pobreza.
El narcotráfico como epidemia nacional e internacional, ha sido un punto de partida en infinidad de proyectos audiovisuales, con una mayoría abordando el tema desde una perspectiva directa y lineal del mismo. Para muestra, tenemos el sinnúmero de series y películas, las cuales más que mostrar una realidad, ensalzan una problemática y glorifican un flagelo.

Evitar un acercamiento obvio al tema del narcotráfico fue precisamente lo que propusieron Patricia Velásquez y Oscar Herrera al desarrollar el guión de su más reciente largometraje: “Iniciamos escribiendo sobre Dos Aguas, que es el nombre que le dan a dos corrientes marinas en el Caribe, que se juntan y generan un efecto que hace que las cosas queden flotando allí prácticamente estáticas. Los paquetes de droga que son tirados al mar por lanchas de narcos que están siendo perseguidos por la policía, son arrastrados por la corriente a este sitio, y algunos aventureros se lanzan al mar a buscarlos para luego venderlos” menciona la directora “pero rápidamente nos dimos cuenta que no queríamos hacer una película sobre narcos, sino más bien de lo que pasa con las familias, cuando un muchacho joven se involucra en este peligroso mundo. Así que la historia está contada desde la visión de un niño de 11 años, que descubre que su hermano anda en malos pasos” se refirió la cineasta con respecto al desarrollo de un guión que llevó más de dos años en su realización y contó con la asesoría de Catalina Murillo, guionista y escritora costarricense, y del cineasta español Javier Rebollo.

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La historia relata la vida de Nató, un niño de once años quien vive en el Caribe sur de Costa Rica y desea cumplir el sueño fallido de su hermano: ser futbolista y sacar a su familia de la pobreza. Él descubre que su hermano está involucrado en el peligroso mundo deL narcotráfico y mantiene una importante deuda de dinero. Es a partir de este momento que Nató y su mejor amigo, Klane, intentarán ayudar a su hermano, sin medir riesgos ni consecuencias.

La especial relación que guarda la directora con el Caribe, y su gente, fue lo que llevó a escoger este como escenario “(Limón) es una provincia que llevo en el corazón y que conozco bastante bien. Quería hacer una película que reflejara a la gente del Caribe, que es trabajadora y vive en condiciones muy limitadas. Por otra parte, para mí es de los lugares más bellos que tiene el país, y es un lugar donde no importa el color de la piel, o la nacionalidad”.  Fue esta multiculturalidad tan particular del Caribe, sus paisajes, costumbres y religiosidad lo que Velázquez quiso plasmar en una história que tomó un mes de filmación, y presentó algunos retos técnicos, como la realización de tomas aéreas, mar abierto e inclusive submarinas.

Trabajar en locaciones siempre genera un reto, tanto para el equipo de producción como para los actores, quienes al ser menores de edad incrementaron las medidas de precaución a la hora de grabar “lo más complejo son las situaciones climáticas, por el guión requeríamos un caribe lluvioso en ciertos momentos, con un mar muy picado y hostil, que diera fuerza narrativa a la historia [...] así que decidimos filmar en invierno y eso genera que todo el proceso sea más lento y complicado. Los protagonistas de la película son menores de edad, entonces eso también exigía de nosotros una enorme responsabilidad. Por otro lado trabajar en mar abierto o hacer tomas aéreas implica riesgos para los actores y para el crew que hay que prever y solucionar de la mejor manera. Así que siempre contamos con salvavidas, gente de seguridad, buzos cuando estabámos filmando en el mar o en condiciones riesgosa”.

Como aspecto interesante de la película destaca el que sus protagonistas sean actores amateur, vividos por los mismos lugareños, lo que enriqueció el proceso de grabación al incluir la naturalidad en las actuaciones “Yo nunca les di el guión de la película a los chicos, trabajamos a partir de improvisaciones y textos que ellos inventaban, y como se sentían ante cada situación. Fue súper bonito porque llegamos a conocernos bien y fue adentrarse mucho en el Caribe, tuvimos mucha convivencia con sus familias, sus amigos. Es realmente un proceso intenso, que ahora que trabajamos en la postproducción lo llena a uno de nostalgia.” Para Velázquez no resultó difícil trabajar con jóvenes novatos en la actuación, todo lo contrario “Ha sido una experiencia muy hermosa, trabajar con niños es muy divertido y ellos viven la película de una forma muy especial. Para muchos de nosotros era nuestro primer largometraje y eso se vive intensamente y con gran pasión.”

Dos Aguas, es un trabajo que nació de un conjunto latinoamericano, entre las productoras Tiempo Líquido de Costa Rica, e Igolai Films por parte de Colombia, a partir de un encuentro que mantuvo Patricia con el colombiano Gustavo Pazmín “[quien] vino de jurado internacional al festival de cine de Costa Rica y allí inició nuestro mutuo interés en coproducir. El proyecto en el 2012 quedó seleccionado en el Encuentro de Productores del Festival de Cine de Cartagena donde cerramos acuerdo con su casa productora. Así inició la aventura, y actualmente estamos desarrollando en conjunto nuestra siguiente película. Ha sido una gran experiencia de vida y laboral trabajar con Gustavo y Claudia Aguilera y el equipo de Igolai Producciones. Y estamos muy ansiosos por girar la película a nivel internacional y en nuestros respectivos países”. El largometraje tuvo un costo de $360.000 y fue realizado gracias al apoyo de diferentes organizaciones como Cinergia, Ibermedia y Proartes, así como de distintas empresas privadas.

Actualmente la película se encuentra en proceso de postproducción, específicamente con el diseño sonoro, donde Velázquez señala “[las semanas que vienen] son muy intensas porque vamos a grabar la música que compuso Oscar Herrera para la película, y contamos con grandes músicos lo cual nos llena de ilusión. Entre los ejecutantes están Ricardo Ramírez violinista de Editus, Gerardo Ramírez violinista de la Orquesta Filarmónica, Camilo Poltronieri de Parque en el Espacio y Nahualt Trio, Andrés Cervilla de Infibeat y Walter Flores. Por otra parte en dos semanas finalizaremos la corrección de color a cargo de Leo Fallas de Changula Producciones. La mezcla de audio, la masterización y el DCP la realizaremos en Cinecolor Colombia.”

Sin duda Dos Aguas viene a enriquecer la creciente industria cinematográfica de Costa Rica, no solo por su realización en sí, sino también en una estética cuidada, un guión meditado y una fotografía delicada, todo enmarcado en una visión claramente plasmada por una directora que reconoce como contar una história con voz propia.

Sitio Oficial: http://dosaguaslapelicula.com/


Periodista: Silvia García / [email protected]
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