Lo más lento posible: Una conversación con Nadin Mai

martes, 24 de abril de 2018 
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Entrevista a Nadin Mai, fundadora de la plataforma de distribución tao films y escritora en el sitio The Art(s) of Slow Cinema, ambos espacios especializados en cine lento o contemplativo.
Por Luciana Gallegos | [email protected]
Foto: Satantango (Béla Tarr)
Un cortometraje como Fear (Janos Kis, 2017), en el que vemos tomas estáticas de distintos paisajes en Auschwitz I y Auschwitz-Birkenau. A color, sin diálogo, sin música. Solo escuchamos el sonido del viento (añadido durante posproducción). Un largometraje como Distant (Zhengfan Yang, 2013), compuesto por trece tomas largas donde contemplamos, de lejos, un fragmento de la vida de distintas personas, de quienes no llegamos a saber nada. Ni siquiera vemos bien su cara. Atestiguar sus actos a la distancia es suficiente para interesarnos en—e incluso preocuparnos por—ellos. Estos son dos ejemplos del tipo de trabajos cinematográficos, de distintas partes del mundo, disponibles en la plataforma de distribución tao films, descrita por su fundadora, Nadin Mai, como la culminación de una trayectoria que había comenzado con su doctorado sobre el cineasta filipino Lav Diaz y, de forma relacionada, con su sitio dedicado al cine lento o contemplativo, The Art(s) of Slow Cinema. Conversamos con Mai sobre sus primeros encuentros con este tipo de cine, su concepción del “aburrimiento” y algunas recomendaciones para aquellas personas atraídas por la lentitud cinematográfica.

El título de su tesis doctoral es La estética de la duración y la ausencia en el cine postraumático de Lav Diaz. ¿Cómo se dio su primer encuentro con el “cine lento” en general, y con Lav Diaz en particular? ¿Cómo fue el proceso que la llevó desde ese primer encuentro hasta el creciente y profundo interés que evidencia en su sitio, The Art(s) of Slow Cinema?

Mi primer encuentro con lo que llegó a denominarse Cine Lento en el 2010 se remonta al 2009. Había leído en una revista alemana un artículo sobre un filme llamado The Man from London, de Béla Tarr. La descripción de la película, así como los pantallazos utilizados en el artículo, me intrigaron. En ese momento, apenas estaba encontrando mi camino hacia el cine. Originalmente había estudiado periodismo y literatura inglesa, pero las cosas cambiaron significativamente cuando descubrí el cine de Tarr. Fui suficientemente afortunada como para encontrar el largometraje en un sitio de torrents, ya que no había forma de comprarlo en aquel momento (a diferencia de ahora, casi diez años después). Cuando lo vi, se sintió como una iluminación cinematográfica. Realmente cambió las cosas para mí, y comencé a explorar más del trabajo de Tarr. Continué con su obra de siete horas, Satantango, la cual me impactó bastante. Durante mi descanso entre semestres, en el periodo 2010-2011, escribí un ensayo sobre Tarr como preparación para mi tesis de bachillerato. Era un ejercicio sencillo de escritura. Uno de mis profesores, John Izod, que se había convertido en un amigo cercano, me recomendó leer un ensayo en el número de enero del 2010 de la revista inglesa Sight & Sound. Aparentemente había un artículo sobre algo llamado “Cine Lento” que, según él, yo debía revisar. Lo hice, y fue el comienzo de mi investigación sobre el tema.

Lav Diaz llegó a mi vida aproximadamente dos años después, en marzo del 2012. Cada dos años, en Inglaterra se organiza el AV Festival, el cual celebra trabajos audiovisuales de todo el mundo, en el marco de algún tema específico. En el 2012, el tema fue “Lo más lento posible” y hubo una pequeña retrospectiva de los largometrajes de Lav Díaz. Nunca había escuchado su nombre, y cuando vi en el programa que la duración de sus películas era de ocho o nueve horas, sabía que tenía que verlas. No esperaba sobrevivir ninguno de sus largometrajes, para ser honesta. Pero sí los sobreviví. Melancholia fue la primera obra de Diaz que vi, y realmente me abrió los ojos con respecto a lo que el cine puede hacer y lo que puede ser. Hablé con Diaz el día siguiente y me encontré con él varias veces luego. Todo eso me llevó a adentrarme mucho en su trabajo, sumado a mi experiencia personal con trastorno por estrés postraumático, el cual, en mi opinión, está magníficamente representado en las películas de Diaz. Yo podía sentir esto. No podía no escribir sobre él.

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 Distant (Zhengfan Yang, 2013)


En la sección “about” [acerca de] de The Art(s) of Slow Cinema, usted describe el “cine lento” como un término limitado y debatible que usualmente alude al “uso de tomas largas, poca utilización de diálogo o música, el trabajo con actores no profesionales interpretando personajes vacíos o solitarios”. ¿Existe alguna definición o enfoque que usted encuentre especialmente útil para intentar explicarle el “cine lento” a alguien que no esté familiarizado con el concepto? ¿En su opinión, existe alguna distinción conceptual significativa entre “cine lento” y “cine contemplativo”?

Tengo que admitir que hace mucho no actualizo esa sección del sitio, aunque probablemente igual no cambiaría mucho la definición. Esa descripción citada es quizá la explicación más fácil que podría dar del Cine Lento, es una descripción tosca que no abarca, en lo absoluto, la experiencia de este tipo de película. Recientemente di una charla en Londres, como parte de una conferencia sobre Cine Lento, y lo que dije ahí es algo que repito constantemente: no puedo definir el Cine Lento. La definición mía que usted cita es una combinación de definiciones de otras personas. Mi definición realmente es que no hay definición. Para mí, personalmente, el Cine Lento surge de lo visceral, no de lo racional. Es una experiencia y una sensación. En efecto, una gran cantidad de filmes lentos comparten similitudes estéticas (tomas o duración largas, poco o nulo diálogo, ausencia de música, personajes solitarios o aislados, atención a lo cotidiano, etcétera). Sin embargo, no me parece que todos posean el mismo sentido de Cine Lento. Es difícil de describir. Lo que puedo decir es que la mayoría de las personas que me contactan a través de mi sitio describen sus emociones luego de ver una película, o hablan de su experiencia. Nunca mencionan tecnicismos, aspectos formales o asuntos similares. Lo que más les importa es cómo esas películas los hacen sentir y, en algunos casos, cómo esas películas los han ayudado a lidiar con su ansiedad.

Pienso que no hay una diferencia entre Cine Lento y Cine Contemplativo. Creo que la diferencia se da meramente por preferencias personales en cuanto a la elección de palabras. No me agrada mucho el término Cine Lento porque muchas personas asocian lentitud con aburrimiento. He notado que si uno le habla a alguien de Cine Lento, pone los ojos en blanco, pero si uno habla de Cine Contemplativo, presta mucha más atención. En realidad, se está discutiendo la misma cuestión, pero a muchas personas simplemente les desagrada el término “lento”. No le sienta bien a nuestra sociedad acelerada. No obstante, uso Cine Lento porque se ha convertido en un término establecido que las personas reconocen, independientemente de si les gusta o no.

Menciona que, en ocasiones, el cine lento es meramente asociado con “ser aburrido”. En una entrevista reciente, el cineasta Paul Schrader discute la idea de “utilizar el aburrimiento como una herramienta estética”. Afirma, entre otras cosas, que “la danza delicada del cine lento es activar al espectador durante [los momentos de inacción] para usar el aburrimiento como una herramienta estética, pero no expulsar al espectador de la sala. ¿Qué pasa cuando uno está aburrido?—continúa Schrader. Pues, uno se engancha o uno abandona la sala. Y el truco es enganchar al espectador aburrido. ¿Cómo se hace eso? Cada cineasta lento tiene una pequeña fórmula distinta para hacerlo. Es un contrato similar a la asistencia a misa. Nadie se sale de misa porque está aburrido. Las personas van a misa sabiendo que van a aburrirse: para experimentar esa tranquilidad. Así que uno va a ciertas películas sabiendo que va a aburrirse, en cierto grado.” ¿Cuáles son sus pensamientos y experiencias personales con relación al “aburrimiento” en el cine, específicamente el llamado cine lento?

Creo que nuestro problema, a nivel social, es que hemos desarrollado connotaciones negativas sobre el aburrimiento y, por ende, intentamos evitarlo. El aburrimiento es considerado una pérdida de tiempo. Hemos aprendido que necesitamos estar siempre ocupados. Solo eso nos lleva hacia adelante, solo el progreso constante es aceptable. El estancamiento, al cual podría asociarse el aburrimiento, es solamente para personas perezosas. Así dice la convención. Tendemos a olvidar que necesitamos reducir la velocidad y respirar profundamente para ser más eficientes. Si uno trabaja mucho, se agota y la calidad del trabajo decae. Si uno toma un descanso, no hace nada y solamente se aburre con la nada, uno se relaja, se recupera.

El aburrimiento es necesario para nosotros como individuos y como sociedad. En su libro Boredom and Art, Julian Jason Haladyn habla sobre aburrimiento aceptado y aburrimiento rechazado [yes-boredom y no-boredom]. El primero es la disposición a estar aburrido. Por ejemplo, la disposición a ir a una película y sentirse aburrido por ella. Este aburrimiento aceptado abre posibilidades, creo. Posibilidades sobre encontrarse a uno mismo, sobre tener nuevas ideas, sobre ver el mundo de forma distinta. El aburrimiento rechazado es la negación del estado de aburrimiento. Es decir, salirse del cine. Nula implicación, nulo interés. Pero también la ausencia de oportunidades de encontrar algo nuevo. Quizá uno de los roles del cine lento o contemplativo es concientizarnos sobre el potencial del aburrimiento, de tomarse su tiempo, de no hacer nada más que sentarse en el sillón y ver a los protagonistas preparar empanaditas durante dos horas, como sucede con Oxhide II [Liu Jiayin, 2009].

Con lo que no concuerdo es con que los cineastas produzcan estos largometrajes para aburrirnos intencionalmente. El aburrimiento es subjetivo. Es imposible crear un largometraje que aburra a toda su audiencia. Siempre va a haber alguien que está interesado en lo que otra persona considera aburrido. No puede crearse aburrimiento para todas las personas. El aburrimiento está dentro del espectador, y él o ella siente un vínculo o lo rechaza.

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Fear (Janos Kis, 2017)


¿Cómo surgió la idea de crear tao films? ¿Cómo convirtió esa idea en realidad?


tao films es, de cierta forma, la culminación de mi blog. Consideré necesario dar ese paso. Cineastas de todo el mundo me contactaban para preguntarme si podría escribir una reseña de sus películas. Siempre estuve encantada de poder hacer eso. Es maravilloso descubrir películas desconocidas. Pero luego tenía el problema de que mis lectores me preguntaban dónde podían ver esas películas que había reseñado. Mi respuesta siempre era: perdón, pero ese filme no tiene distribución. Luego de terminar mi doctorado, tenía mucho tiempo libre, y crear un servicio de distribución para acercar a cineastas y lectores (primariamente, entusiastas del Cine Lento) ocupaba un lugar alto en mi lista de prioridades. Fue un paso lógico dentro de mi desarrollo profesional en ese momento.

tao films es una colaboración con mi hermano. Es un negocio familiar, si se quiere. Él programa el sitio, yo selecciono las películas. No fue tan complicado organizarlo, dado que a través del tiempo, gracias a mi blog, alcancé una audiencia bastante grande. No fue difícil, entonces, crear una campaña de crowdfunding para poner a funcionar el servicio, aunque podía percibir que algunas personas no confiaban mucho en el proyecto. Ahora, más de un año después, es muy agradable ver que las personas aprecian la plataforma. Estamos desarrollando sobre la marcha. Es la primera vez que alguno de los dos intenta algo similar, así que es un proceso de aprender haciendo. Tenemos espectadores de todo el mundo (no utilizamos geobloqueo, así que todas nuestras películas pueden verse en cualquier lugar), y también nos alegra estar cooperando con el PiGrecoZen Film Festival y el Slow Short Film Fest.

¿Cuál es el proceso para elegir las películas que va a incluir en tao films, y qué tan difícil es conseguir permiso para distribuirlas en el sitio?

La selección depende de mis emociones cuando veo una película en particular. Como dije más arriba, para mí se trata de lo visceral, no de lo racional. Cuando veo una película que me conmueve, elijo distribuirla. Algunas veces, si un cuadro de la película es muy expresivo, no necesito ver más para seleccionarla. En el caso de otras películas, necesito más tiempo para decidir. En ocasiones sucede que una obra desarrolla su impacto total solamente cuando han pasado unos días luego del visionaje. Le doy a cada película su propio plazo.

No es difícil conseguir permiso para distribuir las películas, porque ninguna de las que muestro tiene una distribuidora. Eso significa que negociamos directamente con los cineastas, lo cual facilita las cosas. A ellos les interesa mostrar su trabajo, a nosotros también. Tanto los cineastas como tao films tenemos el mismo deseo, el mismo punto de partida.

Finalmente, ¿cuáles películas introductorias le sugeriría a alguien intrigado, pero no familiarizado, con el “cine lento”?

Un corto al que las personas podrían darle la oportunidad en cualquier momento es The Pledge, de Christos Gkotsis, el cual está disponible gratuitamente en tao films. Además, siempre recomiendo el trabajo de Béla Tarr, un ícono del Cine Lento. Para comenzar: The Man from London, Werckmeister Harmonies y Damnation. Satantango no es para principiantes, dado que combina lentitud extrema con larga duración. Esa película es pasar a un segundo nivel.

La entrevista fue traducida de su versión original en inglés. Para más información sobre los proyectos de Nadin Mai, pueden revisar la plataforma de distribución tao films o su sitio The Art(s) of Slow Cinema.
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