Ciertas mujeres. Tercera parte: actrices y directoras de fotografía

jueves, 22 de marzo de 2018 
Imagen de Ciertas mujeres. Tercera parte: actrices y directoras de fotografía
La tercera entrega de una serie sobre ciertas mujeres en el mundo del cine.
Por Luciana Gallegos | [email protected]
Ninguna directora de fotografía había sido nominada en las premiaciones de la Academia, hasta este año. Rachel Morrison—directora de fotografía en películas de directores como Rick Famuyiwa y Ryan Coogler— fue nominada por su trabajo en Mudbound (2017), de la directora Dee Rees. Las actrices, en cambio, siempre han sido reconocidas en premiaciones, si bien esto no disminuye tratos desfavorables, como una menor remuneración en comparación con sus colegas hombres, y experiencias de sexismo, irrespeto o abuso durante los procesos de filmación, entre otras discusiones abiertas (señaladas, desde distintos ángulos, por iniciativas como Time’s Up o textos publicados por figuras del cine). De innumerables ejemplos posibles, a continuación se presentan apenas cuatro. El comienzo de un vistazo.

Jeanne Moreau (1928-2017)


deleFOCO Comunidad Audiovidual


“¿Declaración? ¡Pah! Odio las declaraciones en las películas. Espero nunca hacer una, excepto una declaración emotiva, donde la audiencia se sienta como yo me siento. Pero no una declaración intelectual — para eso se escribe un libro” — Moreau


“Tomé una decisión deliberada de trabajar con buenos directores. Famosos o jóvenes que nadie conocía, no hacía diferencia si sus ideas sobre el cine eran interesantes. Ahora puedo ver hacia atrás y notar que rara vez he hecho una película de la que me avergüence. Hasta las malas eran buenas ideas”. Moreau—padre francés, madre inglesa—buscaba proyectos estimulantes, para ella, que activaran su curiosidad. Cuando un director ruso, Rustam Khamdamov, se le acercó para que protagonizara su largometraje Anna Karamazoff (1991), ella aceptó. “No puedo pagarle—le dijo el director—. Usted tiene que pagar su propio tiquete de avión; lo único seguro es que va a tener comida y una buena cama”. Moreau fue la única persona francesa en el rodaje. Esa curiosidad la llevó a trabajar con directores como Orson Welles, François Truffaut, Jean Renoir, Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders Luis Buñuel, Louis Malle y Michelangelo Antonioni. Actuó en Nathalie Granger (1972), una película dirigida por Marguerite Duras, escritora y directora francesa a quien años después interpretó en Cet amour-là (2001), de Josée Dayan.

Cuando grabó Jules et Jim (1962), de Truffaut, Moreau ya tenía diez años de experiencia como actriz. La experiencia le pareció una oportunidad de escapar el estilo estereotípico de “estrella de cine”: “De repente estábamos filmando en la calle, con poco maquillaje, vestuarios que uno mismo encontraba [...] De repente era la vida. Sentí que si iba a avanzar y divertirme en frente de la cámara, sería así”. Animada por su amigo Welles—no así por Truffaut, quien pensaba que ese salto de oficio no era una buena idea—, Moreau decidió expresarse también por medio de la dirección. Realizó dos largometrajes: Lumière (1976), enfocado en una semana de la vida de cuatro actrices, y L'Adolescente (1978), sobre las vacaciones de una familia parisina, incluida la adolescente titular. Opuesta a la nostalgia, al sentimentalismo y a la racionalidad excesiva, Moreau prefería mantenerse al margen de grupos organizados. “No puedo pertenecer a grupos. Lo he intentado. Me comporto de manera normal, pero las personas no me ven normalmente”.

Isabelle Huppert (1953)


deleFOCO Comunidad Audiovidual


“Sí, soy como todos. Atrapada entre la indiferencia y la resistencia” — Huppert


Alain Robbe-Grillet, Otto Preminger, Claude Chabrol, Jean-Luc Godard, Diane Kurys, Claire Denis, Hong Sang-soo, Mia Hansen-Løve, Paul Verhoeven, Michael Haneke, Serge Bozon, Wes Anderson, François Ozon. Huppert ha colaborado con algunos de los directores más reconocidos de las últimas décadas. Complejidad es un atributo común al describir su trabajo como actriz. “Lo que los directores aman sobre Huppert—y ella se enorgullece de ser actriz de autores—es su habilidad para transmitir complejidad moral de las formas más únicas”. Distanciarse de la audiencia no es un inconveniente para Huppert: no trata de “seducirla ni de buscar su simpatía”. Tampoco le resulta angustiante sentirse algo separada de sus personajes. Parte de su preparación para su rol en Elle (2016)—dirigida por Verhoeven, desarrollada en parte gracias a esfuerzos de la misma Huppert, quien señaló al director como buen candidato para adaptar al cine la novela Oh…, de Philippe Djian—fue, justamente, no buscar una comprensión “total” de su personaje.

Esas distancias, esos vacíos, para Huppert, son necesarios. “A veces veo actuaciones estadounidenses y me digo a mí misma, ‘Están obviando algo, el punto, solamente atreverse a ser nada [...] Un sentido de lo que significa escuchar, lo que significa tener el rostro en blanco’”. Hace décadas, Roger Ebert le preguntó a Huppert si no creía que los franceses tienen el hábito de apreciar lo que los estadounidenses desprecian, solo para probar lo estúpidos que son estos últimos. Particularmente, se referían a Heaven's Gate (1980), de Michael Cimino, largometraje protagonizado por ella, cuya recepción crítica y comercial fue desfavorable en Estados Unidos. “Hmmm”, respondió Huppert. “Bueno, creo que algún día ustedes van a redescubrir esa película”.

Maryse Alberti (1954)


deleFOCO Comunidad Audiovidual


“Recuerdo que un productor me preguntó, ‘Puede encargarse de las luces grandes?’ Y yo pensé ‘¿Quiero ser sarcástica o quiero el trabajo?’ Entonces le dije, ‘No me encargo de las luces grandes, solo le digo a los hombres grandes donde poner las luces grandes y ellos lo hacen” — Alberti


Alberti, nacida en Francia, comenzó su carrera como fotógrafa. De bandas de rock, largometrajes de bajo presupuesto, películas porno. Así creó contactos que le permitieron, sin educación formal, llegar a ser aprendiz de otros directores de fotografía. Ganó un premio en el festival de Sundance por su primera experiencia como directora de fotografía, en H-2 Worker (1990), un documental dirigido por Stephanie Black sobre la explotación de jamaiquinos trabajadores en la industria de caña de azúcar en Florida, en el que trabajó durante tres años. Desde esa primera experiencia, ha colaborado en muchos documentales, entre ellos Crumb (1994), de Terry Zwigoff, y varios de corte político dirigidos por Alex Gibney: Enron: The Smartest Guys in the Room (2005), The Human Behavior Experiments (2006), Taxi to the Dark Side (2007), Gonzo: The Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson (2008), We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks (2013), entre otros.

Aunque ha canalizado la mayor parte de su esfuerzo profesional en documentales, Alberti también tiene obras de ficción dentro de su filmografía, como Poison (1991), Dottie Gets Spanked (1993), Velvet Goldmine (1998)—los tres de Todd Haynes—, Happiness (Todd Solondz, 1998), The Wrestler (Darren Aronofsky, 2008) y, más recientemente, Creed (Ryan Coogler, 2015). “Ella fue la única mujer miembro de la American Society of Cinematographers por mucho tiempo”, afirmó Stephen Pizzelo en 1998, entonces editor ejecutivo de la revista American Cinematographer. En la opinión de Alberti, “las mujeres han logrado progresar como directoras de fotografía, contrario a lo que sucede con directoras mujeres, quienes creo que han experimentado una regresión. Hay muchas más directoras de fotografía que cuando comencé”.

Kirsten Johnson (1965)


deleFOCO Comunidad Audiovidual

“Las personas te subestiman [por ser mujer], y puede ser muy útil ser subestimada” — Johnson


En Cameraperson (2016), Johnson nos permite apreciar su trabajo de una forma inusual. Luego de décadas como directora de fotografía y camarógrafa, la cantidad de grabaciones que ha acumulado, de países alrededor del mundo, es inmensa. Parte proyecto autobiográfico, parte exploración de los dilemas morales del trabajo documental, Cameraperson muestra imágenes dispares sin narración, explicación o contexto explícito. Se nos indica el año y el lugar de la grabación, sin asociar esas imágenes con proyectos en los que ella ha trabajado: Trembling Before G-d (Sandi Simcha Dubowski, 2001), Derrida (Kirby Dick y Amy Ziering, 2002), Fahrenheit 9/11 (Michael Moore, 2004), Citizenfour (Laura Poitras, 2014), entre otros.

Estornudos, sonidos de sorpresa, son algunos de los recordatorios del papel de Johnson, y del nuestro. “¿Miramos o quitamos nuestra mirada? ¿Estamos atestiguando o entrometiéndonos en emociones privadas? ¿En qué punto nuestra preocupación se funde con voyeurismo. Las preguntas que ella se pregunta sobre sí misma son las preguntas que nosotros, como espectadores alertas, deberíamos preguntarnos continuamente”. Con Cameraperson, Johnson recuerda el poder de las imágenes. Sus combinaciones, sus vacíos y nuestras limitaciones. “Muchos de los largometrajes que he grabado quedan cortos frente a nuestras esperanzas como cineastas y activistas, de crear una obra de arte que cambie las cosas políticamente. De hecho, frecuentemente fracasamos completamente, pero hay momentos de gracia incluso en medio de los momentos de compromiso y traición”.

El nombre “ciertas mujeres” hace referencia a Certain Women (2016), excelente película de Kelly Reichardt. Disculpas a Reichardt. Primera parte: intenciones limitadas. Segunda parte: directoras. Próxima entrega: críticas y editoras.
comments powered by Disqus

Otros artículos destacados

Clásicos de los 90's en Netflix: Juveniles
Clásicos de los 90's en Netflix: Juveniles
Gustavo Fallas: “Un país sin cine es un país que está condenando al ostracismo”
Gustavo Fallas: “Un país sin cine es un país que está condenando al ostracismo”
Clint Eastwood, leyenda en ambos lados de la cámara
Clint Eastwood, leyenda en ambos lados de la cámara
Cantautora costarricense en la gran pantalla
Cantautora costarricense en la gran pantalla
10 Películas sobre artistas en Netflix
10 Películas sobre artistas en Netflix
Roberto Benigni, talento y humor italiano
Roberto Benigni, talento y humor italiano