“Todo el que era parte o debía ser parte de esta industria estaba empleado en otra cosa”

Entrevista con Yvette Marichal, directora de la Dirección General de Cine de República Dominicana

miércoles, 07 de febrero de 2018 
Imagen de Entrevista con Yvette Marichal, directora de la Dirección General de Cine de República Dominicana
Yvette Marichal, directora de la Dirección General de Cine de República Dominicana, guió el conversatorio "Ley de cine: ventajas y desafíos." En deleFOCO conversamos con ella
Por Luciana Gallegos | [email protected]
Foto: Centro de Cine
En Costa Rica, en 1978, comenzó a regir la ley 6158, titulada Creación del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, adscrito al Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (actualmente Ministerio de Cultura y Juventud). Desde entonces, se han aprobado pocas leyes relacionadas con el cine. Estas, además, han sido bastante puntuales (una, por ejemplo, refiere a la adhesión del país al Acuerdo Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica). 

Luego de décadas de debate, tensiones, consultas e intentos, la aprobación de un marco legal más completo, que busque proteger y estimular la producción cinematográfica o audiovisual a nivel nacional, es todavía un asunto pendiente. El más reciente avance al respecto fue el proyecto de ley titulado Ley de Cinematografía y Audiovisual, presentado a finales del año pasado.

En términos de este tipo de legislación, la experiencia de la República Dominicana ha sido más favorable. En el año 2010 se aprobó la Ley para el Fomento de la Actividad Cinematográfica en la República Dominicana, cuyos fines generales contemplan diversos ámbitos del campo audiovisual: su producción, su conservación, su divulgación e incluso su comprensión crítica, entre otros. 

Para discutir esa experiencia extranjera, Yvette Marichal, directora de la Dirección General de Cine de República Dominicana, fue invitada a guiar el  conversatorio "Ley de cine: ventajas y desafíos.” El evento—parte de la Muestra de Cine Dominicano, organizada por el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica en conjunto con la Embajada de República Dominicana en Costa Rica—se llevó a cabo ayer, 6 de febrero, en la sala Gómez Miralles del Centro de Cine.

En el conversatorio, Marichal discutió el panorama cinematográfico dominicano posterior a la ley de cine: se ha desarrollado una industria, con más personas empleadas exclusivamente en cine, que ofrece un mayor aporte económico al país y obtiene mayor visibilidad tanto en medios como en festivales internacionales. Una industria cuyo cine ha sido muy variado en términos de presupuesto, estilo, género o alcance. 

En cuanto a cine de autor, por ejemplo, Marichal cita películas como Carpinteros (2017, José María Cabral), la cual concursó en el Festival de Cine de Sundance, y Cocote (2017, Nelson Carlo de Los Santos Arias), premiada en la sección Signs of Life del Festival Internacional de Cine de Locarno.  “Tiene que haber cine comercial, y tiene que haber cine de autor—afirma—¿Por qué? Porque el cine comercial es el que me llena las salas de nacionales; el cine de autor es el que me da los premios internacionales.”

Video promocional producido por la Dirección General de Cine de República Dominicana.

En deleFOCO conversamos con Marichal después de la actividad, para profundizar sobre algunos de estos puntos.

Durante el conversatorio, usted señaló la voluntad gubernamental como algo clave para una ley de cine. En Costa Rica se ha dado un proceso de décadas de discusión, de intentos, de consultas. En todos los contextos hay choques de visiones, personas que le dan prioridad al sector cultural, personas que piensan que no es prioritario, etcétera. ¿Cómo se manejó ese proceso, con esos choques de visiones, en República Dominicana?

Creo que cuando tienes al presidente [Leonel Fernández, quien promulgó la ley de cine dominicana] de la nación de abanderado de la industria, hay voluntad. De que hubo los choques, los hubo. Me imagino que tan intensos como los que pueden ocurrir acá, pero esta industria para él era muy importante. Hubo muchos choques entre diferentes sectores en el sector cultural, en la parte del congreso, y él siempre medió. Hasta tanto no se llegara al consenso. Tomó años, no tanto como lo que llevan ustedes, pero sí tomó años. Fue consensuado. Tiene que existir ese nivel de acuerdo entre todos para que pueda echar para adelante.

¿Eso de que el presidente fuera tan activo con el proceso, fue producto de un interés propio de él, o hubo detrás una campaña para fomentarlo?

Fue un interés propio de él. Él tiene dos cosas que le apasionan: el baseball, que es muy de nuestro país, y el cine. Era importante para él el área del cine. También, obviamente, él tenía mucha fe de que podíamos avanzar como nación con esta industria. Él fue muy seguidor de la ley de cine de Colombia, para darte un ejemplo, entonces fue la que usamos de modelo, en ese momento, para crear la nuestra. 

deleFOCO Comunidad AudiovidualPúblico del conversatorio "Ley de cine: ventajas y desafíos"  [Imagen: Centro de Cine]

Usted mencionó que antes de la ley de cine, usted considera que en República Dominicana no había realmente una industria. Me gustaría saber, un poco, cómo usted define cuándo los procesos de producción cinematográfica pasan a ser “realmente una industria.”

Como lo que apenas hacíamos eran dos películas comerciales al año, todo el que era parte o debía ser parte de esta industria estaba empleado en otra cosa. El cine venía a ser un hobby. Incluso no lo hacían con fines comerciales. Aunque les iba muy bien, porque siempre tuvimos ese apoyo del público. Pero no había una industria. Si querían hacer una película, tenían que llamarse. “Déjame ver en qué está fulano.” A ver si estaban incluso en el país, porque muchos se fueron. Porque estamos hablando de dos películas al año, en un buen año. Por eso te digo que no había una industria, per se.

En el proyecto de ley que se presentó recientemente en Costa Rica, no se incluye el punto que refiere a cuotas de pantalla obligatorias para películas nacionales. Por lo que entiendo en República Dominicana tampoco está ese punto en la ley.

No está. Uno quiere lograr dos cosas fundamentales con una ley de cine: la segunda sería que tu cine viaje, que lo conozca el resto del mundo, pero la primordial es que tu pueblo se sienta identificado con su cine. Es su patrimonio. Esto es lo que va a quedar, es el acervo de un país. Entonces, si no tenemos la cuota de pantalla, ¿cómo lo van a disfrutar los nacionales? ¿Cómo va a ser parte de nuestro acervo? Así no puede funcionar. Es muy penoso que los distribuidores, exhibidores o quienes se oponen a un mínimo—un 10% de cuota de pantalla—no vean la importancia que tiene esto, como una contribución a la nación. Entonces eso de verdad que es muy injusto. ¿De qué sirve la ley? ¿Para qué vamos a hacer cine, para quién? No tiene sentido.

Pero en República Dominicana no está establecido por ley, usted dice que se dio naturalmente.

No está por ley porque no hace falta, pero créeme que si hiciese falta lo obligaríamos. Nunca hubo que hacerlo. 

Ahora mencionó también importantes aportes de la industria cinematográfica a la economía dominicana. A partir de la ley, especialmente. Aparte de esos argumentos más cuantitativos, económicos, ¿cómo podría uno argumentar que se debe defender el sector cultural, específicamente el cine?

Bueno, volviendo a la parte económica, ahora presenté lo que hemos contribuido en impuestos. ¿Por qué es importante eso? Porque cuando se hacían solo dos películas al año, antes de la ley, no se pagaba ni un centavo en impuestos. Era con un saco lleno de dinero en efectivo, y no era regulado. Era una industria informal. Nuestra ley no solo vino a fomentar el cine, sino que vino a regularlo, también. Está muy regulado. Eso por un lado. 

Por el otro lado, sigo insistiendo en que esto es nuestro acervo, esto es lo que nos representa como cultura, como país, y hay que exhibirlo. Se van abriendo las puertas para demostrar no tan solo lo que podemos hacer en materia de cine, incluso imitando a Hollywood, sino también, al mismo tiempo, para mostrarle al mundo qué es Dominicana, qué es nuestro país. Por muchos años vivimos de espaldas al resto del mundo. Tiene mucho que ver con nuestros presidentes. No es hasta que llega este [Fernández], que te mencionaba, que nos abrió al mundo. Tenemos que, verdaderamente, entender el valor de las industrias culturales. Si los países no llegan a entender que esta industria, esta economía—que le llaman la economía naranja—está a disposición de que cada país, y que no nos cuesta nada porque son nuestros recursos humanos los que aportan, entonces estamos de espalda al mundo.

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